Comunicadora audiovisual, 34 años, Ponferrada

"Nunca pensé en seguir un proceso de coaching. De hecho, suelo ser bastante reticente con este tipo de situaciones. Si me aventuré a hacerlo fue porque realmente vi la necesidad: malestar personal, vida paralizada, veía que las cosas no funcionaban pero me sentía incapaz de saber por qué. Es más, ni siquiera me cuestionaba los por qués.

En mi caso, primero llegó Bea y luego todo lo demás. Tenía claro que si empezaba un proceso sería con ella.¿Por qué? Porque es una persona optimista, divertida y profesional con la que puedes abrirte ya que no te juzga, que sabe hacerte las preguntas precisas para quedarse a escuchar cómo poco a poco tú vas llegando a las respuestas.

Descubrí mi enfado brutal con el mundo, mi no aceptación, el miedo a poder ser yo y más creencias limitadoras que a lo largo de las sesiones fuimos identificando, desentramando y liberando.

El proceso fue intenso, hubo momentos duros y preguntas a las que da miedo enfrentarse pero también muy divertido en muchas ocasiones, revelador y, sobre todo, muy necesario cuando llegas a esos momentos en los que no distingues el camino."