“Cuando unx se vacía, llegan todas las riquezas.

En realidad, si tengo algún secreto, es simplemente el confiar más en la vida”

Claudio Naranjo

 

1) Evalúa tu año y ocúpate de ti.

La suerte no existe per se. La buena suerte, el bienestar, la felicidad se buscan. Y no se buscan fuera: se buscan dentro de una o uno mismo. Mírate. Haz una pequeña evaluación de tu año 2014, de tu momento actual, de tus satisfacciones e insatisfacciones. Valora tu momento vital siendo sincerx contigo mismx. ¿Qué tal sería tomarte un momento para ti estas navidades y contestarte a estas preguntas?

¿Cuáles han sido los acontecimientos/cambios más importantes en mi vida este año?

¿Qué nuevos aprendizajes he obtenido?

¿Qué habría podido hacer diferente?

¿Qué me está produciendo insatisfacción en este momento?

¿Qué quiero conseguir en 2014 y qué me aportará conseguirlo?

¿Qué recursos internos y/o externos necesitaré?

2) Diseña la vida que deseas.

La felicidad es una cuestión de actitud, es una postura activa en la vida. Toma decisiones. En vez de lamentarte por aquello de lo que no te has dado cuenta, o por aquello que has perdido o no ha salido como deseabas, enfócate en los aprendizajes, en las soluciones y en salir de los problemas o de aquello que te esté produciendo malestar en tu día a día.

A veces tenemos la impresión de que nos encontramos en un atolladero sin solución aparente, pero no te dejes engañar por los trucos de tu mente: siempre hay algo que podemos hacer, lo importante es atrevernos a pasar a la acción. Lamentarnos y victimizarnos no nos llevará a nada: una vez respetado y aceptado nuestro proceso de duelo, nuestra tristeza, nuestras dudas o nuestra rabia… ¡soltémoslos! y demos paso a los nuevos aires que queremos que entren en nuestra vida.

Te propongo que hagas este ejercicio, dibujando 4 cuadrantes en una hoja y escribiendo lo siguiente en cada uno de ellos:

¿Qué quiero crear en mi vida?

¿Qué quiero aumentar?

¿Qué quiero reducir?

¿Qué quiero soltar o acabar?

3) Conecta con tus valores, vive con sentido.

La base de nuestro equilibrio y nuestra plenitud depende, en gran medida, de vivir en coherencia con nuestros valores.  Los valores son como los raíles de un tren, nos guían de manera certera a la hora de tomar decisiones. No son algo abstracto, sino que tienen traducciones muy concretas a la hora de comportarnos en nuestro día a día.  Ejemplos de valores sería: la libertad, el amor, la autodependencia, el respeto, la coherencia, el reto, la empatía, la humildad, la solidaridad, la lealtad, la intensidad, el compromiso, etc.

Te propongo que explores cuáles son tus valores clave en este momento de tu vida. Aquellos valores que te hacen sentir grande, plena, coherente, feliz, integrada cuando se cumplen en tu día a día. Es importante identificar cuál es el modo de sostenerlos, qué ocurre cuando los respetamos y qué cuando faltamos a ellos. Para ello te puedes preguntar lo siguiente:

¿En qué momentos siento que fluyo, que estoy completa, feliz? Y tratar de identificar qué valor importante para ti se está desarrollando detrás.

…o bien…

¿En qué momentos me siento confrontada, contrariada, con gran malestar? E identificar qué valor importante para ti no se está pudiendo dar y por ello te hace sufrir.

 No hay otra forma de poner en práctica los valores en los que creemos que no sea convirtiéndolos en acciones. Así que, si deseas vivir una vida con sentido y dejar de lado la insatisfacción y esa sensación de vacío, mírate bien dentro, toma conciencia de tus valores y elige cómo darlos cabida en las diferentes áreas de tu vida. ¡Verás qué diferencia!

¡QUERIDAS Y QUERIDOS, FELIZ REFLEXIÓN Y FELIZ ENTRADA EN UN 2015 MÁS CONSCIENTE Y PLENO!

Imprimir